Con el concepto más auténtico del turismo rural, rodeada de de bosques, encinas y pinos, donde solo verá, y oirá, la naturaleza, una maravilla para relajarse dando largos paseos y disfrutando de las impresionantes vistas. Todo ello representa El Paller de La Pegatera.
De alquiler completo y con capacidad para 8 personas máximo, cuenta con 2 habitaciones dobles con estufa de leña (camas individuales) y una habitación triple en altillo, con posibilidad de camas supletorias. 2 baños, comedor y sala de estar (cada uno con su respectiva chimenea) y cocina completa.
El agua brota directamente de una mina en la montaña y la luz está generada por energía solar y velas. Pero ello no impide ninguna comodidad.
Respetándose la arquitectura original, cada uno de los rincones del alojamiento han sido cuidadosamente decorados y todo el conjunto transmite buen gusto, tranquilidad y magia.
En el exterior, patio cerrado (era) con mobiliario de exterior, piscina y...bosque hasta donde alcanza la vista.
A 20 minutos en coche, un río con pozas donde bañarse, y a 1 hora, Andorra y Tremp. También se puede visitar La Seu d’Urgell, conocer la Ruta de los Dinosaurios, Els Castells de Frontera, Ruta del Romanico, Pantano de Sant Antoni... Para llegar: Vengas de donde vengas, toma la carretera L-511, que va de Coll de Nargó a Isona. En el Km. 25, desvíate hacia Gavarra, a 700 m, baja por el primer camino que encontrarás a la derecha. Aproximadamente 800 m después, llegarás a El Paller de La Pegatera.
COMENTARIO DEL PROPIETARIO (actualizado28/01/2008) PRECIOS 2008:
Fin de semana: 350 €.
Semana: 1.000 €.
Día extra: 150 €.
Hola, somos Jordi, Pepona, Nil y Jan, los actuales “Pegaters”. Así se ha llamado a los habitantes de La Pegatera durante cientos de años.
En 1989, tras 5 años de búsqueda, conseguimos encontrar este maravilloso rincón en el mundo, virgen, aislado, sin ruidos, solitario.... Inmediatamente empezamos a restaurarlo con la ayuda de amigos y vecinos.
Un día, de primavera, estábamos sentados tomando el primer sol y oímos un ruido que pasaba por encima nuestro, al levantar la vista vimos un pájaro que nos sobrevolaba y caímos en la cuenta de que estábamos oyendo el batir de sus las alas, un lujo inalcanzable hoy en día. Esa mañana nació la idea de aprovechar el pajar como vivienda para compartir estas experiencias.
En el 2005, por fin pudimos arreglarlo y convertirlo en una cómoda casa habitable, un objetivo realmente difícil teniendo en cuenta que no disponemos de ningún servicio municipal: agua, gas, luz, teléfono… Nos sentimos muy orgullosos del resultado, el esfuerzo ha valido la pena.
Es un lugar terapéutico, lleno de fuerza, donde reencontrarse con la vida simple. Todavía nos impresionan las noches llenas de estrellas, que se ven exactamente igual a como las veían los “Pegaters” de hace 500 años…
Nos hace ilusión compartir nuestro proyecto personal y este trocito del mundo con las personas que deseen vivir la tranquilidad, la soledad y el contacto con la naturaleza casi virgen.
Esperamos que podáis descansar y desconectar como lo hemos hecho nosotros durante los últimos 15 años cada fin de semana.
UBICACIÓN
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