Preciosa casa independiente situada en el incomparable paraje de Cuadros, en el corazón de Sierra Mágina en Jaén. Con parcela propia y a la orilla del río Cuadros, límpido, alegre y cantarín, dispone de una preciosa arboleda con altos chopos y álamos y cascada en tiempos de lluvia. Está bien comunicada, a 3 kms. del pueblo de Bedmar, a 1 km. de la Ermita de Cuadros, a 30 km. de Úbeda y Baeza y 43 km. de Jaén.
Dispone de 3 coquetos dormitorios con 5 ó 6 plazas, 2 cuartos de baño, bonita y amplia cocina totalmente equipada y un gran salón con chimenea. La puerta está franqueda por un enorme porche de vigas de madera decoradas que hará tus delicias. También dispone de barbacoa y la leña que necesites.
El único ruido que percibirás es el del agua del río, los pájaros y el viento. Realmente es un capricho. No se alquilan habitaciones, sino que se cede la casa completa. Trato muy personalizado y agradable. Miman a los clientes.
COMENTARIO DEL PROPIETARIO (actualizado30/09/2003) Precios según número de personas y días de ocupación.
PRECIOS Precio Casa Completa entre 45,00 € y 96,00 €
Nº DE PLAZAS 6 plazas 3 habitaciones
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EL ALMA DEL ALOJAMIENTO
Cuando construimos esta casa, allá por el año 2000, jamás pensamos que acabaríamos dedicándola al turismo rural. Simplemente buscábamos un sitio fresco y bonito, al que ir a refugiarnos durante los tórridos veranos de Jaén. ¿Dónde mejor que en la huerta del abuelo Vicente, en la que tantos trabajos y esfuerzos había puesto él y toda su familia?. Habíamos probado en otros sitios, pero éste era el único en el que encontrábamos grandes y altísimos árboles que nos daban sombra durante los días estivales, agua abundante para regar, innumerables pájaros, como ruiseñores y oropéndolas, que alegran las mañanas con sus incesantes trinos, el rumor incesante del agua del río, la proximidad a sitios tan magnéticos como la Ermita de la Virgen de Cuadros y tan frescos y acuáticos como el nacimiento del Río Cuadros. Además, allí nuestros ancestros nos animaban a que diésemos vida y no dejásemos abandonado aquella finca en la que tantas ilusiones habían puesto.
Una de las condiciones que nos impusimos desde el primer momento era que debíamos respetar al máximo el terreno y el espíritu del lugar y de ninguna manera íbamos a llenarlo todo de cemento. Sólo lo imprescindible, porque aquella era una huerta de cultivo, una feraz huerta que había proporcionado generosos y espléndidos vergeles y un sinfin de árboles de fruta, de sombra y de madera que habían sustentado en los duros años de la posguerra a una familia entera formada por 7 personas y sus animales y además, no creo que al abuelo le gustara verla convertida en un vulgar centro vacacional, como ahora se les llama, de cartón piedra. Así que decidimos empotrar la casa en un terraplén de forma que pasara casi inadvertida, intentando que fuese como un elemento más de la naturaleza y del paisaje, casi como si hubiese nacido allí mismo, y además, así logramos que la casa sea fresquita en verano y cálida en invierno. Estupendo.
Por supuesto, un gran porche es imprescindible para el disfrute de una casa de campo, pues es la vida de la casa, siempre que el tiempo acompañe, claro está. Así que nos buscamos una gran viga de madera de más de 7 metros de largo, que apoyamos sobre tres hermosos pilares hechos con ladrillo rústico, y otras más pequeñas que decoramos con esmero para que hiciesen un efecto bonito y sugerente. Por supuesto, si espectacular es el techo, no va a ser menos el suelo, que decidimos construirlo con baldosas de barro cocido, formando unas cenefas y unos dibujos que más parecen una alfombra que otra cosa.
Como para casi todas las cosas, el aliño perfecto para una obra de este tipo es la dedicación y las infinitas horas empleadas por sus propios dueños en acabados y decoración, porque nadie le puede poner más cariño y desvelo que ellos mismos a lo que hacen en su propia casa. Y así, poco a poco, fuimos acabando los interminables trabajos de pintura, madera, hierro, albañilería, etc..., que se nos ponían por delante, aunque ya se sabe que una labor de este tipo jamás se acaba, pues cuando crees que estás llegando al final, hay que comenzar de nuevo por el principio.
Desgraciadamente, debido a problemas laborales y familiares, no podemos ir a disfrutar nuestra casa todo lo que quisiéramos, pues los turnos inmisericordes del trabajo nos dejan poco tiempo libre y escasos fines de semana completos para ir a pasar unos días de descanso. ¿Y qué podemos hacer con la casa?. Es una verdadera pena que se quede cerrada demasiado tiempo, pues las casas sin habitar son pasto fácil para el polvo, las humedades y las telarañas. ¿Y por qué no la ofrecemos para que la disfruten otras personas que gusten de los pequeños placeres que la naturaleza puede proporcionar en un lugar como este?. Quizás no sea mala idea, pero una prenda como ésta sólo se la podemos dejar a gente de confianza, a amigos que vengan a visitarnos y que la cuiden y la mimen como nosotros hacemos, pues se acostarán en nuestras camas, comerán en nuestra vajilla y sus hijos jugarán con los juguetes de nuestros niños. De acuerdo, puede ser buena idea…, sólo a los amigos.
Y es por esto que te consideramos nuestro amigo desde el momento que decidiste que quizás éste podía ser un buen lugar para venir a pasar unos días de descanso, y cuando te recibamos, ten por seguro que nos dará la misma alegría que cuando nos encontramos con un conocido al que no vemos desde hace mucho, mucho tiempo.
Te esperamos.
Vicente y Tomasa.
UBICACIÓN APROXIMADA
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