Entrefrutales es una casa rural centenaria cuyos muros de tapial y mampostería son un filtro infranqueable para el ruido, de por sí escaso en un pueblo con unos 100 habitantes.
Como diría Don Quijote, en esta casona el silencio, la tranquilidad y el descanso crean una atmósfera de sosiego para quienes escapan del fragor urbano.
Muy de cerca del Monasterio de Piedra.
Junto al Monasterio de Piedra y a la Laguna de Gallocanta, de reconocido prestigio ornitológico, se encuentran dos alojamientos rurales independientes.
Ambos de reciente rehabilitación, cuentan con capacidad para 5-6 personas cada una de ellas.