Entrefrutales es una casa rural centenaria cuyos muros de tapial y mampostería son un filtro infranqueable para el ruido, de por sí escaso en un pueblo con unos 100 habitantes.
Como diría Don Quijote, en esta casona el silencio, la tranquilidad y el descanso crean una atmósfera de sosiego para quienes escapan del fragor urbano.
Muy de cerca del Monasterio de Piedra.