Flanqueada por la Sierra de Gredos y el Valle del Tiétar, a poco más de una hora de Madrid, encontramos la finca que aloja este bonito y encantador hotel.
Paseando por sus más de 6 hectáreas, tan solo la naturaleza y el silencio acompañan al viajero, que tras su paseo, puede disfrutar de cualquiera de las acogedoras habitaciones disponibles, de una exquisita y cuidada comida inspirada en la comarca, o bien de un refrescante baño en su piscina.
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